Las Sociedades por acciones Simplificadas (SAS)

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MAYO 2010 - Con la expedición de la Ley 1258 de 2008 se introdujo en Colombia la noción de una nueva forma de sociedad comercial, la cual recoge muchas de las inquietudes y necesidades de los nuevos negocios en el país y entra en la corriente del predominio de la voluntad individual sobre las formalidades legales.

En efecto, contrario a los rigorismos de las disposiciones del Código de Comercio y las leyes complementarias, expedidas para la conformación de las sociedades, nos encontramos con una indudable apertura a una sociedad en la que sus componentes formulan las condiciones que mejor se acomodan a sus intereses y necesidades particulares.

A partir de la constitución, que puede serlo por documento privado, el término de duración de la SAS puede ser de carácter indefinido, la actividad a desarrollar es de índole comercial y sin necesidad de definir objeto social específico, la estructura organizacional se define por los constituyentes a su conveniencia y necesidad, no requiere de Junta Directiva obligatoria, posibilita la exclusión de asociados y el reembolso de sus aportes, consagra el sometimiento de la solución de los conflictos internos a la intervención de árbitros o amigables componedores, requiere la aprobación de reformas estatutarias por el 100% de los asociados, y hace posibles la constitución de capitales variables, acciones privilegiadas, voto singular o múltiple, restricción a la negociación de acciones, y su transformación o fusión en casos determinados.

Por último, impone la transformación a este nuevo régimen de las sociedades unipersonales, constituidas al amparo de la Ley 1014 del 2006, en un plazo de 6 meses.

Las disposiciones anteriores constituyen un marco ideal para que verbigracia las sociedades de familia incorporen buena parte de sus protocolos a las normas de constitución y funcionamiento de las SAS y los inversionistas puedan conforman unidades de negocio a la medida de sus intereses y necesidades.

Lo anterior en principio puede parecer el reino del capitalismo salvaje y el reconocimiento del imperio de la voluntad particular sobre la ley, cuestión que no es cierta, por cuanto a pesar del reconocimiento y validez de las disposiciones libremente acordadas por los constituyentes y a las cuales se someten los posteriores accionistas, el documento de constitución de la SAS debe ser objeto de inscripción en el registro mercantil, sin cuya formalidad se considera como una sociedad de hecho y a favor de los accionistas minoritarios se reconoce el derecho de controvertir las decisiones arbitrarias de los mayoritarios, por la vía del abuso del derecho.

Adicionalmente y sin que expresamente se legisle al respecto, pareciera necesario y prudente que existiera la figura de la revisoría fiscal obligatoria, con la cual el Estado y los particulares vinculados a la SAS puedan tener el control necesario de la actividad societaria.

Autor: Carlos Miguel Berdugo Toledo

 

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